martes, 19 de marzo de 2013

La nueva imagen de la iglesia

La dimisión del papa Benedicto XVI y la elección de Jorge Mario Bergoglio como sucesor han llevado a la iglesia a la actualidad. Además de ello, la iglesia ha sido cuestionada por verse implicada en el caso Vatileaks, en el que se han filtrado documentos internos donde se denuncia la "corrupción, prevaricación y mala gestión" en el Vaticano o en casos de abusos de menores por los que el cardenal Keith O`Brien ha renunciado recientemente al cargo de arzobispo tras reconocer haber tenido un comportamiento sexual inadecuado.
Aunque el número de católicos descendió dos puntos porcentuales en 2012, el número de personas que se consideran católicas es bastante elevado, un 72% aproximadamente según fuentes del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Es difícil afirmar con seguridad que el descenso de católicos se debe a los escándalos eclesiásticos que han visto la luz en los últimos años, pero no hay duda de que estos casos han afectado a la iglesia católica hasta el punto de haber considerado el pasado cónclave como uno de los más difíciles, según el teólogo Peter Hünermann, ya que se debía elegir un papa capaz de hacer frente a estos asuntos y solucionar la crisis de la iglesia. 
No se puede alegar que estos escándalos, tanto sexuales como documentales o papales, hayan perjudicado la imagen de la iglesia, pero si el cardenal O`Brien ha renunciado al cargo o se buscaba un nuevo papa que se enfrentase con esta situación es porque algo de cierto hay en todo ello.  Esta en la mano de los fieles limpiar la imagen de la iglesia y luchar para que lo primordial sea difundir el catolicismo y no lucrarse a través de él.

martes, 12 de marzo de 2013

La herencia de Chávez


La muerte del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha dejado  como herencia algunos frentes abiertos. Su fallecimiento, causa del cáncer que padecía, ha dado lugar al nombramiento del hasta el momento vicepresidente, Nicolás Maduro, presidente del país. Con esta actuación se ha ignorado lo constitucionalmente correcto, es decir, nombrar al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, como sucesor de Chávez hasta la celebración de las elecciones, las cuales serán el próximo 14 de abril.
La constitución también establece que aquellos que se encuentren bajo la Vicepresidencia no podrán presentarse a las elecciones. El hecho de la designación de Maduro como presidente encargado ha dado lugar a que la Sala Constitucional del Tribunal Supremo se pronuncie y permita su candidatura.
Que el líder de la oposición, Henrique Capriles, califique lo ocurrido como “fraude” hace que nos aventuremos a predecir que el chavismo continuará en Venezuela de la mano de Nicolás Maduro y es que parece que todo les está saliendo a pedir de boca.

Algo para lo que es difícil encontrar una explicación es cómo puede haber generado tal movimiento, llegando a reunir a cientos de fieles, incluso antes de su muerte, para rezar y llorar por él. Muchos de ellos lamentan que haya habido tanta ocultación en lo relacionado con su enfermedad, ya que aún no se sabe qué tipo de cáncer padecía. No cabe duda de que Chávez haya podido hacer muchas cosas por Venezuela, pero no deja de ser un presidente que intento gobernar a través de un Golpe de Estado.

martes, 5 de marzo de 2013

Los problemas de la democracia


La situación de ingobernabilidad provocada por las últimas elecciones italianas nos hace plantearnos los problemas de un gobierno bipartidista o multipartidista.

Si hablamos de bipartidismo el problema es claro, en las últimas elecciones generales españolas el PP y PSOE obtuvieron más del 70% de los votos, mientras que la tercera fuerza política, Izquierda Unida (IU-LV), obtuvo un 7% de los votos aproximadamente. Al no existir una fuerte competencia el poder siempre estará en manos de uno de los dos grandes líderes y por muy malo que sea su mandato acabará volviendo al poder por falta de alternativas.

En los casos de multipartidismo el inconveniente viene cuando la tercera fuerza política tiene bastante poder, pero no el suficiente como para hacerle frente a los grandes partidos. Esta situación provoca que los grandes líderes pierdan gran parte de los votos y de lugar a un problema de ingobernabilidad, ya que la diferencia de votos entre ambos es mínima. Esto es lo ocurrido en Italia.  En el senado, Silvio Berlusconi obtuvo una diferencia de 3 senadores  respecto a Pier Luigi Bersani (116-113) ya que los restantes se los llevo Beppe Grillo (54 senadores). Algo similar paso en el Cámara de los Diputados, donde Bersani obtuvo 340 frente a los 124 de Berlusconi, limitados por Grillo con 108.

Estos resultados dan lugar a una ingobernabilidad que solo se solventaría con pactos entre los partidos, algo muy difícil que se dé debido a la posición que han tomado sus líderes, pero que sería la mejor opción si se llegaran a poder de acuerdo ya que uniendo sus ideologías podrían llegar a un término medio y agradar de esta manera a la mayoría de los votantes.