La situación de ingobernabilidad
provocada por las últimas elecciones italianas nos hace plantearnos
los problemas de un gobierno bipartidista o multipartidista.
Si hablamos de bipartidismo el problema es
claro, en las últimas elecciones generales españolas el PP y PSOE obtuvieron
más del 70% de los votos, mientras que la tercera fuerza política, Izquierda
Unida (IU-LV), obtuvo un 7% de los votos aproximadamente. Al no existir una
fuerte competencia el poder siempre estará en manos de uno de los dos grandes
líderes y por muy malo que sea su mandato acabará volviendo al poder por falta
de alternativas.
En los casos de multipartidismo el inconveniente viene cuando la tercera fuerza política tiene bastante poder, pero no el suficiente como para hacerle frente a los grandes partidos. Esta situación provoca que los grandes líderes pierdan gran parte de los votos y de lugar a un problema de ingobernabilidad, ya que la diferencia de votos entre ambos es mínima. Esto es lo ocurrido en Italia. En el senado, Silvio Berlusconi obtuvo una diferencia de 3 senadores respecto a Pier Luigi Bersani (116-113) ya que los restantes se los llevo Beppe Grillo (54 senadores). Algo similar paso en el Cámara de los Diputados, donde Bersani obtuvo 340 frente a los 124 de Berlusconi, limitados por Grillo con 108.
Estos resultados dan lugar a una
ingobernabilidad que solo se solventaría con pactos entre los partidos, algo
muy difícil que se dé debido a la posición que han tomado sus líderes, pero que
sería la mejor opción si se llegaran a poder de acuerdo ya que uniendo sus
ideologías podrían llegar a un término medio y agradar de esta manera a la
mayoría de los votantes.
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