¿Si a un juez se le permite juzgar por qué a un periodista no se le permite preguntar? Eso es lo que ocurrió el sábado 2 de febrero en la sede del PP. El presidente, Mariano Rajoy, dio una rueda de prensa para explicar los pagos que aparecen en los papeles de Bárcenas donde no estaban admitidas las preguntas. Pero este no es el único caso. En octubre de 2011, el por aquel entonces ministro de interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ofrecía una rueda de prensa sin preguntas con motivo del alto al fuego de ETA.
Las ruedas de prensa sin preguntas se están poniendo de moda. Ante esta situación se ha apelado a un plante a aquellas figuras públicas que quieran hacer este tipo de apariciones. ¿Pero qué se pretende conseguir con este plante? Los objetivos de los periodistas están claros: conseguir que el compareciente admita preguntas sobre lo expuesto. Lo que no está tan claro es que la manera de conseguirlo sea a través de los plantes.
Un plante a las ruedas de prensa sin preguntas provocará que con el tiempo las figuras públicas se busquen otros medios para hacer sus comparecencias y que estas acaben siendo sustituidas por comunicados escritos. Aunque no nos engañemos, a la hora de hacer un plante siempre habrá alguien que decida acudir para así ser el medio que más destaque en el momento de informar.
Los plantes solo favorecerían a los comparecientes, como siempre. Además de evitarse hacer frente a preguntas incómodas, evita exponerse al público y que los nervios le traicionen. Mientras que los periodistas se quedarían, además de sin respuesta a sus preguntas, sin aquella información que pudiera derivar de su acto de presencia, así como el lenguaje no verbal.
Los plantes solo favorecerían a los comparecientes, como siempre. Además de evitarse hacer frente a preguntas incómodas, evita exponerse al público y que los nervios le traicionen. Mientras que los periodistas se quedarían, además de sin respuesta a sus preguntas, sin aquella información que pudiera derivar de su acto de presencia, así como el lenguaje no verbal.
Solo nos quedará callar y asentir a lo que nos digan porque hasta que no cambie la manera de actuar de las figuras públicas, más en concreto de los políticos, ni los periodistas ni los ciudadanos tenemos poder de cambiar las cosas.
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